El Estilo de Vida Yóguico
Sin importar cuál sea el estilo de vida que adoptemos, siempre esperaremos algún resultado de él. Bien sea un estilo de vida moral, un modo de vida religioso, incluso si queremos vivir como un vagabundo, todos, si somos inteligentes, tenemos que entender por qué elegimos ese estilo de vida en particular. Dentro de este contexto, me gustaría decir que muchas personas tanto en Oriente como en Occidente han adoptado una nueva forma de vida llamada vida yóguica. Esto, por supuesto, necesita una explicación y una aclaración. No significa que cuando elegimos el estilo de vida yóguico adoptamos una nueva religión, ni que nos convertimos en puritanos de la noche a la mañana, ni que cambiamos nuestro estilo de vida externo, etc.
¿Por qué querríamos adoptar un modo de vida particular? ¿Es porque lo aceptamos como un cambio necesario para nosotros, o como una forma religiosa, o porque creemos que adoptando esa forma de vida podremos expresar mucho mejor nuestra conciencia?
A veces reflexionamos en los momentos importantes de nuestra vida y empezamos a descubrir nuestra relación con el tiempo, el espacio y la creación. Esto, por supuesto, creo que no lo hacen los animales. Entonces intentamos descubrir si hay una conciencia mayor y más elevada dentro de nosotros la cual debemos realizar y expresar.
El estilo de vida que hemos adoptado hasta ahora no parece ser útil para descubrir esta conciencia más profunda y básica de la que estoy hablando. Ésta llega a cada individuo como una realización, pero esa realización por sí sola no es suficiente, se necesita tener una experiencia más profunda. Para tener esa experiencia, uno debe ajustar muchos elementos que se relacionan con la vida y es en este contexto que se debe entender el estilo de vida yóguico.
Tomado de Enseñanzas de Swami Satyananda Saraswati, Volumen III
Old Cabell Hall, Universidad de Virginia, Charlottesville, Virginia, EE.UU., 27 de agosto de 1982
Mientras que eres amable con la persona que amas, todo es de color de rosa, pero si por alguna razón uno de los dos se enfada, todo el concepto de amor se derrumba. Por eso, a pesar de que todo el mundo quiere que lo amen, todo el mundo termina cayendo en el enamoramiento. Cuando “aman» a alguien, dicen que están enamorados, pero en vez de caer en el enamoramiento deberían elevarse en el amor. Cuando el amor se vuelve condicional, caen y cuando el amor se vuelve incondicional, se elevas. El amor incondicional existe entre Dios y la humanidad, y por eso siempre estamos mirando a Dios como fuente de inspiración y fuerza; como fuente de cuidado y afecto. Estamos tratando de elevarnos a ese nivel a través de nuestra sinceridad, nuestra fe, nuestra convicción, nuestra creencia. Estamos dispuestos a pasar por todas las pruebas y tribulaciones de la vida para experimentar ese amor incondicional.
Cuando el cuerpo muere, los karmas no mueren, al igual que cuando un árbol es destruido por el fuego o es talado, sus semillas continúan produciendo otros árboles. De la misma manera, después de la muerte, el cuerpo causal y el cuerpo sutil se mueven fuera del cuerpo físico a un campo diferente de existencia. Cuando salen del cuerpo físico, los cuerpos causal y sutil van en busca de un lugar donde puedan expresar el karma. Esta es precisamente la razón por la que cada individuo es diferente.
La sociedad que solo conoce la cultura de recibir y no de dar promueve la explotación social. Para lograr un equilibrio en la sociedad debemos enseñar a los niños a seguir la cultura de dar y recibir. Si no recibimos de los demás, ¿cómo vamos a dar? Si no se logra el equilibrio social, no se podrá cerrar la brecha entre la riqueza y la pobreza. Por ello, en el yajna se establece la entrega de prasad.
En los libros de filosofía, yoga o temas espirituales, varios autores suelen decir que, para ser un triunfador en la vida espiritual, el aspirante tiene que ser como un guerrero que lucha y supera la negatividad, las carencias y las debilidades. Sin embargo, esta idea va en contra de los preceptos y principios espirituales del yoga, que enseña: «Sé un agricultor, no un guerrero».